visión y atención

La atención es la capacidad que tiene el ser humano para ser consciente de los sucesos que ocurren tanto fuera como dentro de sí mismo.

Si no estuviésemos dotados del mecanismo de la atención, nuestra mente estaría sumergida en un mar de estímulos, nuestros sentidos se desbordarían de información que no podría ser procesada, por ello, necesitamos de un mecanismo que controle dicho procesamiento.

La atención puede ser endógena, es decir, la que procede del interior y actúa de forma voluntaria, prestando atención a lo que queremos, tiene el inconveniente de que nos pasen desapercibidos situaciones importantes del entorno, sin embargo, cuando un estímulo externo es lo suficientemente importante desviara nuestra atención del objetivo principal de interés y es lo que se conoce como atención exógena.

La atención endógena requiere mayor tiempo en el procesamiento de la información, mientras que los estímulos externos captan nuestra atención de forma casi automática, ya que no requieren de un procesamiento cognitivo para entender el estímulo. Por esto es muy fácil que las personas y en particular los niños, se distraigan hasta con el volar de una mosca.

En el mecanismo de la atención intervienen varios factores, tanto neurofisiológicos, entre ellos, los neurotransmisores que son los responsables de los procesos mentales que determinan el grado de atención, psicológicos y por otra parte, se menciona también, la importancia del desarrollo de los substratos neuroanatómicos en donde se procesa la información de la atención visual como cuando miramos un objeto o leemos, es por esto, que los tiempos de atención varían en cada niño y en cada individuo.

La atención no es solamente la capacidad “mental” para captar la mirada en uno o varios aspectos de la “realidad” y prescindir de los restantes”, es el tomar posesión por parte de la mente, de forma clara y vívida, de uno entre los que parecen simultáneamente varios posibles objetos del pensamiento. Su esencia está constituida por focalización, concentración y conciencia.Atención significa dejar ciertas cosas para tratar efectivamente otras.

-- William James

¿Es la visión la que marca el grado de atención o es el grado de atención el que marca el nivel de procesamiento de la información visual?

El desarrollo de las vías neuronales para la atención visual se refleja en el comportamiento humano, el hecho de que los movimientos oculares pasen de ser producidos por un estímulo externo a ser controlados por factores internos o endógenos es crucial para el proceso de aprendizaje ya que si el niño no puede inhibir y regular estímulos tampoco podrá almacenar información.

El sistema visual nos vincula fundamentalmente con el medio externo y juega un papel muy importante en la atención. Los niños con problemas oculomotores y déficit en la integración visual (central-periférica), tienen mayores posibilidades de presentar síntomas o rasgos característicos dentro de la línea del trastorno de TDAH.

Sabemos que la visión central procesa información de manera secuencial (temporal) y la visión periférica de manera simultánea (espacial), uno de los temas que más se han relacionado con la búsqueda del motivo del fallo de la atención es cuando existen deficiencias en la selección en el espacio y de selección en el tiempo.

Existen limitaciones en la cantidad de información que la visión puede procesar de forma simultánea en el espacio y las hay también a la velocidad en que dicha información es procesada en una secuencia temporal.
Cuando el sistema visual procesa un objeto o imagen a la vez, de forma secuencial, sólo podemos atender una opción, o el fondo o la figura, y aunque el cambio sea muy rápido, nunca podemos ver ambas simultáneamente.

Cuando se nos presenta mucha información al mismo tiempo, es decir, de forma simultánea, cómo cuando entramos a un salón de fiestas, es imposible atender a todo, hay aspectos que pasarán desapercibidos para nosotros, incluso aún cuando se produzcan cambios significativos que entran dentro de nuestro campo visual; esto es, porque el sistema visual no puede procesar tanta información al mismo tiempo, sólo captará a lo que esté prestando atención (atención selectiva) y si quiere cambiar y prestar atención a otra cosa, se debe producir un lapso de tiempo que se conoce como “parpadeo de atención” o “ceguera para el cambio”, que es un tiempo muy corto, durante él cual la información entrante no se registra, muy utilizado esto por los magos e ilusionistas, la atención al primer objeto excluye la detección del segundo.

Cuando dirigimos la atención a un solo objeto, la capacidad de percibir y recordar sus características es mucho más elevada esto es porque podemos prestar atención de manera “simultánea” a diferentes parte de ese objeto; en un estudio donde se proyectaba una casa con una cara semitransparente superpuesta, observaron mediante neuro-imágenes con Resonancia Magnética, que se estimulaban simultáneamente las áreas occipitales correspondientes a la visión de la casa y la zona temporal correspondiente al procesamiento específico de la cara.

Pero, cuando debemos atender a más de una cosa u objetos al mismo tiempo (atención dividida) se perderá información porque se produce una rivalidad entre la información entrante de una y otras tareas, predominando las que tengan más importancia para cada quién.

Como vemos, aunque en la atención intervienen muchos factores, uno de los aspectos de gran importancia dentro de este mecanismo es la visión, principalmente la integración visual central-periférica que interviene en la habilidad para atender selectivamente y sostener la atención visual.
La atención se manifiesta de manera evidente en el comportamiento humano mediante gestos faciales, posturas, movimientos oculares y hasta en la variación del diámetro de la pupila.
Existen estudios que sugieren que la pupila se dilata cuando una persona presta atención, la pupila se agranda para captar más detalles de lo que nos interesa, por eso se dilatan cuando vemos a una persona que nos llama la atención.

Cuando evaluamos movimientos oculares, no siempre es fácil determinar cuando realmente es una disfunción oculomotora o dificultad para la integración visual-periférica, o si los movimientos oculares son erráticos por un problema de atención, ayuda en algo las siguientes observaciones.
Hay que evaluar los movimientos por más de 60 segundos, para tomar en cuenta si, conforme pasa el tiempo, aparecen signos de disfunción o disminuye el grado de atención.

Observar la diferencia si mientras realizamos un movimiento de seguimiento recibe información visual, es decir cuando el ojo sigue lo que está leyendo o procesando información y cuando sólo sigue un estímulo sin procesar.
Observar si la atención se mueve rápidamente antes que los ojos se muevan y regresa al punto de fijación original aunque la fóvea se encuentre en la localización periférica del objeto o que la atención pueda moverse en dirección contraria a los ojos como cuando se les pide que procesen información.

De acuerdo con Posner (1980), la relación entre los movimientos oculares y la pérdida de atención parece depender más de la presentación de un evento periférico importante que de la producción de un movimiento ocular hacia él, es decir, sí el evento periférico no es importante, las personas pueden evitar perder la atención.

En otras palabras, para que se dé la distracción, es necesario que el estímulo externo sea lo suficientemente potente para desviar nuestra atención.
Ejemplo: Cuando los pequeños están viendo la televisión o jugando videojuegos, y les hablan para bañarse o hacer su tarea, casi nunca hacen caso, pero si está sucediendo un incendio a su alrededor, obvio que la televisión pasará a segundo término.
Las señales periféricas captan la atención del sujeto incluso cuando no son esperadas, lo que no ocurre con las señales centrales, cuya efectividad dependerá de la expectativa e interés que se tiene.

En resumen, no es fácil determinar si el problema es de naturaleza atencional o de control oculomotor, ya que es muy común encontrar una combinación de ambos, pero al mejorar el control oculomotor e integración central-periférica, disminuyen algunos de los síntomas del DDA. Sin embargo, los resultados logrados y la observación son lo que finalmente determinará sí el rango y la calidad de atención en un niño se encuentra en el nivel esperado, independientemente de que los resultados en las pruebas de motilidad ocular no sean los esperados.

Publicado el 23 de mayo de 2013 por lucyluna12

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